La trampa del fallo de la Corte Suprema para sostener a Bruglia y Bertuzzi

El fallo de la Corte Suprema que dejó transitoriamente a los jueces puestos a dedo por Mauricio Macri tiene una trampa fácil de advertir: lo de “transitoriamente” es un eufemismo. La Corte ordenó que Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi sigan en la Cámara Federal hasta que se haga y concluya un nuevo concurso para esos cargos. El último concurso terminado para un cargo así demoró 10 años. Se trata justamente de Mariano Llorens, el único camarista federal actual que cumple con ese requisito. La decisión de la Corte pasó por alto, además, que ya existe un concurso avanzado para otros cargos en la Cámara Federal que ya lleva casi 3 años y que podría ampliarse para cubrir esos cargos con rapidez.

Es cierto que la Corte dijo que la única forma de designar jueces es como marca la Constitución: concurso, terna, propuesta presidencial y acuerdo del Senado. Pero al mantener a Bruglia y Bertuzzi en sus cargos hasta que se complete ese proceso no hacen más que estirar las designaciones a dedo de Macri. Distintas fuentes del ámbito jurídico consultadas para esta nota indicaron que es una sentencia “autocontradictoria”: “Es o no es. Es como si se otorgase el registro para manejar sin rendir el examen”.

Los concursos para jueces son un trámite que tiene una doble complejidad burocrática y política. Desde lo primero, son muchos los pasos, frenos, impugnaciones y demoras posibles. Desde lo segundo, el avance y sobre todo la definición final de un concurso depende de las negociaciones políticas y, en definitiva, de contar con dos tercios de los votos en el Consejo de la Magistratura, algo que hoy el oficialismo no tiene. Si se trata de cargos importantes, como lo son las vacantes en la Cámara Federal de Comodoro Py, ambas dimensiones se complejizan aún más. “No es un proceso corto”, afirmó una fuente del consejo.

En este contexto, además, no puede descartarse que la oposición, si tuviese voluntad de trabar la terna, pueda hacerlo al no facilitar los votos necesarios para llegar a los dos tercios (son 9 voluntades si está el plenario del consejo). Esto dejaría a Bruglia y Bertuzzi por tiempo indefinido en la Cámara Federal porteña.

“Es una trampa lo del concurso nuevo. No va a salir nunca”, indicó a este medio un ex consejero de la Magistratura. “Lo van a tratar de dilatar”, añadió alguien que está en el consejo hace años. Consultados por esta posibilidad, desde el órgano que selecciona y sanciona jueces dijeron que llegado a ese punto podría haber denuncias por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Pero apuestan a que no se llegará a ese escenario “de guerra”, algo difícil de predecir en la actualidad.

“Todos los concursos de las cámaras federales duraron una vida. Pero bueno, podremos intentar que duren un cuarto de vida”, sintetizó el estado de situación un consejero en funciones.

La trampa

La Corte ordenó un nuevo concurso para las 2 vacantes en la Sala I de la Cámara Federal pese a que actualmente hay un concurso en trámite para 2 vacantes en la Sala II. Lo que sí habilitaron los cortesanos es que Bruglia y Bertuzzi se presenten a esos concursos aún cuando aceptaron violar la Constitución. Un deja vú de la designación por decreto de los propios miembros de la Corte Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti. El denominador común es Macri.

Ya es de por sí extraño que la Corte le ordene al Consejo de la Magistratura que haga un concurso puntual. Más si el propio Consejo puede ampliar el concurso ya vigente, algo que el fallo de la Corte no prevé. Eso puede ser un eje de disputa en entre el Consejo y la Corte.

Según el artículo 47 del Reglamento de Concursos el Consejo de la Magistratura podría acumular las 2 vacantes de la Sala I con las 2 vacantes de la Sala 2 ya que se trata de vacantes con la misma “función, sede y especialidad”. Eso sería una salida más rápida, ya que ese concurso, el número 412, comenzó en mayo de 2018 y ya hay 17 postulantes para las entrevistas posteriores al examen escrito. Entre los candidatos mejor posicionados del mentado concurso figuran: Diego Amarante, Roberto Boico, Alejo Ramos Padilla y Pablo Yadarola.

Pero la Corte eligió otro camino, más largo: un nuevo concurso.

Además del concurso 412, vigente y que lleva casi 3 años, hay otro antecedente: el caso del camarista Llorens, que integra la Sala I de la Cámara Federal donde la Corte ordena hacer un nuevo concurso para llenar las dos vacantes que quedan. El concurso de Llorens comenzó el 21 de agosto de 2008. Llorens fue designado por Macri el 11 de junio de 2018. Más de 10 años demoró.

Los concursos para jueces son un trámite complejo. Si se descuenta la pandemia, que demora de por sí todo el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, el armado de un concurso implica:

1) Conformar un jurado, cuyos integrantes pueden no aceptar y/o pueden ser recusado, debiendo pasar a la convocatoria de suplentes.

2) Llamar al concurso.

3) Realizar una prueba escrita + corrección por parte del jurado.

4) Evaluación de antecedentes (cotejo de toda la documentación presentada y puntuación).

5) Etapa de impugnaciones de los postulantes.

6) Elaboración informe de impugnaciones.

7) Un examen psicológico y psicotécnico.

8) Una entrevista personal en la Comisión de Selección.

9) Todo lo anterior puede ser impugnado por cualquier participante.

10) Aprobación por parte de la Comisión de un orden de mérito.

11) Audiencia ante el Plenario del Consejo.

12 ) Aprobación por parte del Plenario del Consejo y envío de terna al Poder Ejecutivo.

Así las cosas, nada indica que la “nueva estadía” de Bruglia y Bertuzzi en la instancia revisora de Comodoro Py sea corta.

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